1 dic. 2005

HAVOC - Guerra de 100 años




HAVOC, es un juego que acaba de salir en Europa y EEUU (octubre de 2005), y ya lo tenemos en Puerto Montt para todos los miembros de juegosmontt.

Consiste en ganar manos de cartas, en base a la mejor combinación de ellas, de manera similar al poker (par, trio, 2 tríos, escalas, full, etc). Hay combinaciones distintas a las del poker big house (4 - 2), escala de 6 cartas, color de 5, 6 cartas, etc.

Cada una de esas combinaciones equivale a un ejército que combatirá una de las 9 batallas de esta guerra.

Cada jugador parte con 7 cartas y en su turno puede:

a) Sacar dos cartas del mazo o de las 3 a 5 descubiertas, debiendo luego descartar una, que queda descubierta disponible para los siguientes jugadores.

Se sigue en sentido horario hasta que alguien crea tener o pretenda hacer creer que tiene una formación ganadora. En ese momento, en vez de reclutar más tropas (sacar 2 cartas) opta por gritar HAVOC! e iniciar una de las 9 batallas del juego.

Baja al menos 2 cartas; el jugador de su izquierda y así sucesivamente baja también AL MENOS 2 cartas, para señalar con eso que también va a la pelea; si no quiere guerrear, porque lo mostrado es mucho (o cree que es mucho y se atemoriza), entonces pasa, y saca una carta del mazo. La batalla sigue entre los que quedan.
Cada jugador va bajando AL MENOS una carta (puede bajar más, para asustar), hasta que alguien queda solo (los demás pasan, indicando con ello que esa es su formación de pelea final). Se bajan hasta 6 cartas.
Quien tiene la mejor mano se lleva los puntos de esa batalla (hay algunas que dan puntos por el segundo y tercer lugar).

Hay una carta especial, Dog of War, que sirve como número 0 y a la vez como comodín por el color. Sirve apara hacer una escalera real a partir de 0 y hasta 5 o 6.
Es decir, es un perro que va a la guerra y pelea con sus amos.

La otra opción del perro, es usarlo para robar y saquear.
En efecto, si el jugador decide reclutar tropas en su turno, puede usar un perro, que se descarta, para sacar una TERCERA carta del mazo o de las descubiertas. El perro ha sido mandado a robar a las bodegas de avituallamiento.

El saqueo lo hace el perro cuando en plena batalla un jugador lo manda a la mesa (no se incluye en el límite de 6 y se pueen mandar hasta dos perros), pero no como parte de una formación guerrera, sino que simplemente para ver cómo se sacan la mugre los ejércitos y, al final de la pelea, independiente de quien gane, recoger los restos de los ejércitos.
¿Cómo se hace? El jugador que bajó el Perro, decide entregarlo en sacrificio (al descarte) a cambio de quedarse con alguna carta jugada por algún jugador, incluido el mismo, o las que ya estaban descubiertas en la mesa.

Esto es lo principal del juego.

PRIMER JUEGO:

Paulo, Rodolfo y yo.
Empecé invocando la guerra muy temprano, por lo que pillé a los contrincantes poco preparados, ya que no me siguieron a la pelea, obteniendo ellos un refuerzo a cambio; entonces, logré sendas victorias, Sluys y Ciecy, con poco costo en cada una de ellas. Claro, sumadas las dos, perdí al menos 4 cartas.
Promediando el juego Paulo se recuperó y ganó importantes batallas (según recuerdo, Agincourt entre ellas).
Resultado final:
  1. Yo 33
  2. Paulo 30
  3. Rodolfo 9

SEGUNDO JUEGO

Paulo, Rodolfo, Heriberto, Francisco, yo

Esta guerra fue más peleada y difícil (con más jugadores se complica el espiar a todos los ejércitos y chequear cómo se van armando) la empezó protagonizando Heriberto, que sin mayor temor (el poco miedo del que no tiene nada que perder por ser primerizo), invocó Havoc y le fue bastante bien.

A la mitad del juego, Paulo empezó a mostrar una cualidad especial: con ejércitos bastante pobres, pero con determinación y prepotencia, lograba impresionar a los demás jugadores, que se desistían de la pelea.
Francisco se contentaba, más conservadoramente, con varios segundos lugares.

La importante batalla de Agincourt, con sus 8 puntos de victoria y nada para los demás, fue despreciada por varios jugadores.

Personalmente estuve juntando un par de ejércitos muy fuertes (escalas reales), para lo cual fui a la batalla declarada por otro con un soldado y un perro, con la idea de saquear y rapiñar algo tras la batalla. Recuerdo haber recuperado una interesante carta verde con valor de 11, que me vino de perillas para la batalla siguiente.

A esas alturas, Paulo, a punta de victorias relativamente poco costosas (jamás presentó a batalla un ejército poderoso), llevaba una delantera importante.

Llegamos a la batalla final de Castillon, donde Francisco mostró por qué había sido tan conservador: sacó medio ejercito azul con una escala real de 6 cartas; Heriberto y yo mostramos color de 6 cartas y Paulo un trío.
Claro, Francisco ganó y Paulo último, pero como esa batalla da puntos a todos (11-8-5-3), no se logró arrebatar el triunfo a Paulo. Pancho había reaccionado tardíamente...

Puntaje final:

  1. Paulo 35
  2. Yo y Francisco: 25
  3. Heriberto: 21
  4. Rodolfo: 0, por retiro prematuro


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